Soledad envejeció a su lado. Durante años lo acompaño en sus viajes, sus aventuras nocturnas, sus largas estancias en vela y escasos sueños con final feliz. Lo ayudo en la búsqueda de la verdadera libertad, esa que tanto había deseado encontrar. Lleno su vida de paz y de calma, quizás demasiada, para su alma sedienta de nuevas experiencias. El tenia la certeza y ella la inocencia. Sus besos fueron eternos, mas intensos que los que le había proporcionado con sumo cariño cualquier otra mujer en su corta vida. Ella fue quien le arropo en Inviernos fríos y quien brindo con el a la luz de la luna cuando no había mas mensaje que el de una botella. Ella siempre estuvo ahí cuando el lo necesito, sin embargo por alguna extraña razón sintió la necesidad de estar atado a una realidad que aquella historia no podía entregarle.
Mantuvo sus pies en el suelo mientras su alma trepaba por el sendero de la Ignorancia, camino en sentido al Oeste dejándose embriagar por los vientos de la Pasión, tropezó mil veces por la ruta del "Nunca jamas" ,cansado, se dirigió al puente de las "Lecciones aprendidas", después de esperar obtuvo, la Paciencia. Y en un ultimo intento por encontrar la verdadera respuesta a su existencia y al motivo de su viaje encontró lo que tantas veces había buscado y tantas otras le había sido negado. Amor, bonita palabra.
Soledad nunca lloro su marcha, pues no tuvo problema en encontrar otras compañías en noches largas en las que solo hay mesa para uno y espacio para los remordimientos, velas que se apagan solas con el suspiro de un maldito recuerdo y donde una habitacion es prision para los sentimientos. Asi sigue vagando entre almas incapaces de afrontar que: la felicidad solo es real si es compartida.
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